EZEQUIEL SEGUNDO VOLVIÓ A ENTRENAR Y PIENSA EN EL REGRESO AL RING

  • El boxeador comenzó a entrenar con los hermanos Alesso
  • Ya comunicó que pretende regresar al ring
  • Verá en qué categoría cuando esté bien físicamente

Ezequiel Segundo fue uno de los últimos boxeadores taquilleros en Salta. Surgido de la escuela Carlos Monzón del Penal de Villa Las Rosas, se retiró de la actividad en septiembre de 2019 por problemas en la vista… se trató, y con una mejora sustancial en el ojo derecho decidió probar y comenzó con los entrenamientos.

«Estoy entrenando para volver. Me estoy turnando para ir del gimnasio de Federico Alesso y después al de Alejandro Alesso. Quiero ver en que peso me siento cómodo y veremos cómo volvemos», le dijo Ezequiel Segundo a sportmediasalta.uno

Ezequiel tuvo el año pasado un problema en el ojo derecho. «Sufrí desprendimiento de retina, pero que no fue producto del boxeo, sino de un partido de fútbol». Pasó el tiempo y el boxeador le está ganando al retiro y está evaluando los pasos a futuro.

«Me comentó que quería volver a boxear… yo le comenté que no estaba muy de acuerdo… pero si quería hacerlo lo iba a ayudar a entrenar de nuevo. Hoy fue al gimnasio y comenzó. Todos sabemos que el estado de su ojo no es el óptimo así que veremos… ojalá que decida bien y si las condiciones para volver a pelear están… lo ayudaremos», expresó Federico Alesso, el preparador físico que acompañó la última parte de su carrera.

Ezequiel Octavio Segundo, tiene 32 años. Su actual récord marca 7-1-0 2ko. Peleó en la categoría súper welter. El boxeo lo salvó de un futuro de delincuencia.

El comienzo de Ezequiel en el mundo del boxeo fue bastante accidentado. A los quince años fue a ver a su hermano a una pelea y, al no presentarse el mismo, el entrenador le ofreció si no quería pelear en cuenta de él. Aceptó sin saber nada de boxeo y ganó la pelea por KO en el segundo round. Ese fue un hecho esperanzador para él, sin embargo, en esos momentos, aún no estaba listo para darse cuenta que esa era la pasión de su vida. Recién salía de la comisaría del menor y aún tenía la cabeza en otras cosas “Estaba en lo mío que, en ese momento, era portarme mal, andar con drogas, preso. Yo pensaba que si no estabas en esa onda no eras nadie”, comentó.

A los 16 años Ezequiel vio cómo su mundo se derrumbaba al ser condenado a 17 años y cuatro meses de cárcel por robo y sumatoria de antecedentes. “Fue un baldazo de agua fría, pero, cuando me preguntaron si tenía algo que decir, sólo les dije que si ese era el precio que tenía que pagar por delitos por los cuales quizás de más joven no me condenaron, que me encierren. Todos se quedaron mudos”, asegura. Cumplidos sus 18 años lo trasladaron a Villa Las Rosas y allí terminó de cumplir la condena.

Ezequiel ya sabía cómo era la movida y entendía que había que mantener el físico si quería sobrevivir en la cárcel, por lo que siempre dedicaba tiempo al ejercicio. En 2010 con el apoyo de la Comisión Municipal de Box, quedó inaugurada la escuela  de boxeo “Carlos Monzón”, allí Ezequiel le dijo a un amigo que fueran a boxear. En ese lugar conoció a su futuro entrenador Ricardo “El Diablo” Toconás.

Inspirado por la película del Mono Gatica, un boxeador argentino de peso ligero, pobre desde niño que trabajó como lustrabotas en Plaza Constitución y que participaba en peleas callejeras para mantener su puesto en la estación de trenes, Ezequiel empezó a encontrarle el gusto al boxeo. Además dejó por completo las drogas y terminó la primaria y la secundaria. Su vida dio un giro de 180 grados.

Cuando recién dejaba la marihuana hubo una competencia de boxeo en Salta, pero su entrenador no quería que participara porque era muy atrevido e indisciplinado. Había tres puestos y ninguno fue para él. “Eso me enojó mucho, pero creo que si él hubiera actuado de otra manera seguro yo dejaba el boxeo. Fue un incentivo”, confesiesa Ezequiel. Para ese entonces, también tenía otro entrenador al que le decían “Tula”, con quien acordaron entrenar a pesar de lo que dijera Toconás.

Un tiempo después uno de los boxeadores se bajó pues se hizo evangelista y consideró que ese deporte no respondía a lo que su religión le pedía. Esa fue la oportunidad de Ezequiel. “El Diablo me puso para rellenar la lista, pero yo termine saliendo campeón. Me acuerdo que cuando me presentaron casi nadie aplaudía, consideraban que no lo merecía por haber estado preso pero, a medida que me fui haciendo un nombre y demostrando que yo quería salir adelante, me fui ganando la simpatía de la gente. En una de mis últimas peleas todos me aplaudieron. Fue un momento muy importante para mí”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *